Varios autores
Los ensayistas ingleses, a diferencia de los franceses y los alemanes, rinden culto al sentido común. Su prosa es sobria y moderada, propone ideas practicables, no se difumina en el sentimiento ni se desvanece en la fantasía. Una larga lista de autores da constancia de esta consistencia a lo largo de cuatro siglos. Desde el elegante Francis Bacon, uno de los fundadores de la prosa inglesa, hasta lord Bertrand Russell, filósofo a la altura de David Hume, estos ensayistas han sabido mantenerse cercanos a su público, sin traicionar su estilo ni sus ideas. Hablamos de una tradición que incluye al erudito Samuel Johnson, autor del primer diccionario razonado de la lengua inglesa, de narradores como Jonatan Swift y Thomas de Quincey, de poetas de la altura de S. T. Coleridge, de críticos de arte como John Ruskin y Walter Pater, de novelistas como Robert Louis Stevenson o historiadores como Thomas Macaulay, sin olvidar naturalmente al maestro del ensayo inglés, al árbitro del estilo, al amo de la prosa Oscar Wilde. Más allá de las novelas mundanas o artificiosas y de la poesía, limítrofe del silencio, la prosa de ideas está cerca del comercio cotidiano y de la conversación. Es el alimento de la convivencia civilizada, en el hogar, en el café y en el salón de fiestas, que encuentra en los libros la expresión equilibrada de sus confusos anhelos e impulsos. La vida pública en un municipio o en un país gana cuando sus participantes se acercan a libros de este calibre, siempre abiertos para quienes los buscan.
